viernes, 16 de abril de 2010

Buscando Razones para no Dormir...

Son casi las 12 de la noche, el ambiente se siente muy pesado. No quiero dormir. Quiero continuar con mi lectura, el libro es muy bueno, me identifico con la historia. Todos empiezan a preparar sus camas y ellos mismos para dormir. Hago lo mismo, pero me rehúso a dormir. Leí unas cuantas páginas más y, finalmente, el cansancio me vence, quedando dormida con el libro en la mano.
Esa noche logre dormir 2 horas, las cuáles me bastaron para haber descansado suficiente. Desperté algo aturdida. Escuche un ruido que no me dejo muy tranquila, soy una persona a quien puedes asustar con facilidad, así que no titubee al pensar que algo podía hacerse visible entre tanta oscuridad. Cerré los ojos, no pude dormir más, ni siquiera pude fingir que lo hacía. En mi mente muchas ideas divagaban, hice cuentas del dinero que me quedaba para el resto del viaje, recordé las historias de fantasmas que contaban cuando yo era pequeña para después obligarnos a dormir en el cuarto donde lo paranormal sucedía, planee mi viaje de regreso, constantemente volteaba a ver la puerta abierta de la recamara o veía hacía el pasillo que da al cuarto de baño, inclusive pude pensar en como iniciaría este texto. Por más que intente perder el tiempo para que la noche pasará rápido, no conseguí nada, pasaron sólo unas horas.
La quietud de la casa me hizo dormir, esta vez fueron sólo unos cuantos minutos. Soñé que me asfixiaban, así que, cuando logre despertar, lo hice un tanto exaltada, respirando con dificultad y no queriendo dormir más, al menos por esa noche.
Me senté en la cama, mostrándome temerosa a lo que pudiera pasarme, apresurada, me levante a buscar mi Ipod, hice de lado las almohadas y sabanas, me recosté nuevamente, subí el volumen al máximo, así evitaría escuchar cualquier ruido que me pareciera extraño, cerré los ojos y disfrute de mis raros gustos musicales, la noche logro pasar, espero el día duré más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

DAME UN PRETEXTO PARA REESTRENAR MI VIDA

¿Te gustaría oír mi historia? No tiene un final feliz pero, ¿Cuál de nuestras existencias lo tiene?

Estaríamos bajo una lápida si hubieramos tenido un desenlace afortunado.