miércoles, 24 de febrero de 2010

Sana...

"...Declarada sana y enviada de vuelta al mundo..."
Lo sé, este diálogo forma parte de la película "Inocencia Interrumpida", lo uso porque me pasó algo similar.

Casi muero por un "accidente" provocado por mí. Sufrí, no lo niego. Dormí y soñe, sueños que se esfumaron cuando desperté. Terapia, drogas, tabaco. He cambiado, soy diferente, me gusta lo mismo, hago lo mismo, veo lo mismo, pero estoy menos. Desparezco estando presente, quiero volver y no lo logro, me alejo. Te siento distante, pero no eres tú, soy yo quien se va. Te extraño, no encuentro la forma correcta de acercarme a tí, sin decir estupideces. Ansiedad, navajas, drogas. Tengo la necesidad de sentirme sanar, cortar tan profundo que alivie mis penas, exponer la enfermedad para encontrar la cura, sentir la sangre recorrer mi brazo, el ardor de la curación. Vuelvo a la realidad. No tengo noción de la gravedad que esto implica. Todo se aclaro. Escuche el ruido de la puerta cerrar.

El primer día, pude volverme loca, si loca, más de lo que dicen que estoy. No dormí. Pensé en todas esas ideas cristalizadas en acciones. La noche fue larga pero la sobreviví. Si estuve, estoy y no quiero seguir ausente. Si consigo regresar, será hasta entonces que hablemos. Ya no busco salidas, sino entradas. He pensado en huir. Aún espero despertar y descubrir que nada pasó, no es así. No estoy bien. He mejorado. No soy feliz, estoy menos triste. Todo el mundo esta triste.

Nunca busqué ayuda. La necesitaba. Todos la necesitamos.

DAME UN PRETEXTO PARA REESTRENAR MI VIDA

¿Te gustaría oír mi historia? No tiene un final feliz pero, ¿Cuál de nuestras existencias lo tiene?

Estaríamos bajo una lápida si hubieramos tenido un desenlace afortunado.