Miércoles, 6 de la mañana y ha comenzado mi día. Me detengo en el cajero automático a pagar mi boleto de autobús reservado desde ayer, no tengo suerte no consigo enlazar la señal, subo a mi auto y me dirijo a la central de autobuses, sigo sin suerte, no conseguí boleto temprano y a pesar de haber empezado mi día desde temprano, mi viaje comenzó hasta las 8:30 de la mañana.Aborde el autobús que correspondía, como es costumbre en cuanto subí el primer escalón y percibí su tradicional aroma, se me revolvió el estomago, sentí que me mareaba no le dí importancia, me emocionaba tomar carretera, oír la lista de canciones especialmente seleccionada para la ocasión, prepare un libro de mis favoritos en caso de aburrirme de escuchar música, mi laptop en la bolsa de mano y el chófer del autobús se encargo de elegir las películas que servirían de fondo a mi viaje.
3 horas y media duró mi viaje, pude pensar que haría primero al llegar a mi destino, una hermosa ciudad fantasma, bueno no fantasma, pero una de las ciudades más “tranquilas” de Coahuila, Sabinas. Primero visité a mis familiares, vivos y muertos, posteriormente, me dispuse a caminar por sus desoladas calles. Pude presenciar una de las celebraciones más antiguas de México, y aunque no estoy acostumbrada a visitar las iglesias lo hice, y observe el lavatorio de pies y la bendición de pan (que en términos de mis tías sería algo vulgar pero gracioso), es increíble como en las ciudades más pequeñas sus habitantes son tan devotos, todos llevaron sus canastos de pan para que fueran benditos, y aguantaron 2 horas de un carismático padre que oficio la misa, hubo algunos que se comprometieron a asistir a la representación de la pasión de Cristo, que en este caso, recorre casi toda la ciudad.
Obviamente que como cualquier visitante salí a Maderear, si maderear, osea pasear en auto a lo largo de la calle Madero, que recorre todo el centro de la ciudad de Sabinas, y en la cual los niños bien y los no tan bien, salen a presumir sus discos con mezclas únicas, las chicas presumen su vestimenta o salen en grupo a ver a que chicos se encuentran o simplemente a mostrar que lavaron su coches. Recorren la calle Madero a una velocidad lenta que les permita ver quien camina por las banquetas, si se te antoja una nieve o un helado, simple, te estacionas en cualquier esquina, bajas de tu auto y compras lo que se te haya antojado.
Si eres un nerd, no te recomiendo que vengas a buscar cultura, apenas habilitan algunas instalaciones para poner a funcionar un museo, pero en la presidencia municipal de vez en cuando exponen fotografías o pinturas.
Si te gusta la aventura, puedes venir y conocer el Río Sabinas que a cierta altura se une con el Río Bravo, sirve que observas la maravillosidad del paisaje. Observa, toma fotografías y si no traes camara fotografica pues conformate con las fotografías mentales, si quieres descanzar y desestresarte es un buen lugar, y también puedes aprovechar para conocer al amor de tu vida.
En fin, no hay que gastar tanto para poder disfrutar de un buen viaje en carretera.
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