Son casi las dos de la mañana y aún no quiero que termine mi día, fue mejor que ninguno. A casi dos años de no verte tuvimos oportunidad de estar juntos por 2 horas, sabes cuanto me atraes ¿verdad?. Sentados entre árboles, compartiendo cigarros e intercambiando miradas fulminantes, flirteamos, hubo caricias, risas y besos; pero no dijiste nada. Hablamos de como nos trata la vida, de lo mucho que nos extrañamos y de lo bien que nos sentimos cuando estamos juntos, te preocupó que me tuviera que ir tan de prisa pero eso no impidió que los disfrurámos, alegraste mi dia y la nube gris desapareció.
Mi felicidad disminuyó un poco al encontrarme a una amiga (y de quién no quiero obsesionarme en llamar su atención por mi falta de amor, ja) me pregunto algo de lo que no me pude safar y dije algo preocupante sobre mí, su mirada cambio, me miró a los ojos algo indiganada y no pudo evitar intentar dar un consejo, la quiero mucho, es una buena chica aún confío muy poco en ella y ahora no me deja dormir la idea que hice mal, no quiero justificar mi actuación ni tampoco alejarme sería muy obvia mi incomodidad y ella me considera su amiga no quiero hacerla sentir mal.
Mi buen día me envolvió en incertidumbre.