No encuentro las palabras para describir lo que siento, me siento rara, algo en mi cuerpo cobra vida, esta satisfacción que sé de donde proviene y que nunca había sentido, esta paz, me quedó inmóvil, casi estática, la mirada pérdida intentando comprender que pasa dentro de mí. Esa luz fulminante que enceguese mis ojos, el sonido a lo lejos de una guitarra alabante y el susurro convertido en voz.
Yo clamé por esto, quería sentirte, he tenido experiencias extrañas, ataques del enemigo que me provocan caer, contigo mi caída es lenta, dolorosa, pero me levanto airosa, la recuperación nunca había sido tan rápida. He perdido gente importante en mi vida o al menos así la percibía, me han dejado mensajes que justo ahora comienzo a descifrar.
Tú eres a quién he buscado los últimos años de mi vida, el amor jamás buscado en tí lo he encontrado, tú me amas sin esperar nada a cambio, tú silencio me protege y me invita a seguir donde estoy, de pie, recostada, sentada, de cualquier manera intento comprenderte, tengo sed de ti, que espera ser saciada.
Mis letras no tienen sentido, las siento escupidas, pero al final sé que tú las comprendes, así como conoces cada centímetro de mi ser y de mi corazón. Hoy comprendí que te amo, que cuando no estoy cerca de tí quiero estarlo, que me pierdo si me alejo. Tú eres el amigo que escucha y a quien no veo, eres el abrazo que siento pero no me das, gracias Dios por permitirme cambiar, quiero estar en tú presencia el resto de mis días.
Un cambio brusco que te explica que no soy la misma, una palabra diferente que deje de decir, mis males a pesar de todo no son tan malo, he caído, me he levantado, estoy contigo.