lunes, 7 de marzo de 2011

Amor Prohibido


Te conocí al otro lado del país, lo recuerdo bien, llevabas puesto tus jeans ajustados y una playera blanca, junto al mar la foto era perfecta; tú, el atardecer y el mar, instantaneamente me enamoré de ti.

Hablamos poco, eso bastó para darme cuenta de que sentías lo mismo, nunca lo dijiste, tus miradas, tus acciones se ocuparon de ello. Quedamos en vernos 2 días después en el mismo lugar, la playa siempre fue testigo de nuestro amor. Aún viviendo juntos, dejamos pasar esos 2 días hasta volver a vernos. El tiempo que estuvimos juntos convivimos separados, sin poder realmente estar juntos, muchos fueron los factores que afectaron a nuestra posible relación, la diferencia de edades, tú carrera, mi familia, la tuya, la distancia entre los dos estando tan cerca. Algo de ello saqué, logré conocerte más y más, hasta que supe que te conocía más de lo que yo jamás me conocí.

Una semana bastó para cultivar nuestro amor prohibido, confieso soñé contigo unas cuantas veces, sueños que me hicieron sudar, quisé decirlo para hacerlo real, callé por prudencia no quisé complicar mi viaje ni tú vida.

Esa noche, fue premonitorio, como si supieras mis anhelos más profundos, ahí, en mitad de la sala, a media luz, poco a poco dejaste tu cuerpo desnudo para después aprovechar mi vulnerabilidad, pasar frente a mí y, permitirme sentir tú frágil y bien formado cuerpo. Fue mejor de lo que esperaba, mi ser fundido con el tuyo, mis huesos sincronizados a tú pelviz. Despertamos juntos, fué el más bello amanecer que tuve desde entonces.

Así fue como mi viaje y nuestro mágico encuentro culminó, más no encontramos nuestro fatal descenlace ese día, todos los años en la misma fecha y con la pasión característica de nuestro amor, nos vemos envueltos de lujuria desenfrenada, un amor interminable e inquebrantable, apesar de estar lejos y con otras personas, mi amor por ti nunca cesa. Cuando estas ausente sólo te recuerdo en sueños y en viejas fotos que tomé junto al mar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

DAME UN PRETEXTO PARA REESTRENAR MI VIDA

¿Te gustaría oír mi historia? No tiene un final feliz pero, ¿Cuál de nuestras existencias lo tiene?

Estaríamos bajo una lápida si hubieramos tenido un desenlace afortunado.