jueves, 26 de febrero de 2009

Tinieblas...


Sentada en la oscuridad, justo en medio de mi cama, me encuentro pensando en lo que no he hecho, en lo que no soy y probablemente nunca seré, viendo como mis sueños caen en pedazos, saboreando la amargura de estos días.


Con el televisor encendido, de seguro que esta en alguna película deprimente, analizo mis opciones, no quiero seguir así, ni aquí ni en ningún otro lado, sólo me dispongo a reunir algunas cosas indispensables para mi en ese momento: algunos objetos de curación, una navaja, unas cuantas píldoras de Vicodin, una botella de vodka, y un vaso de agua. Ahora sólo tengo que elegir cual método será esta vez, ambos tienen pros y contras: por una parte, me gusta la sensación de la navaja tocando mi piel, de la sangra escurriendo en mi brazo, el ardor del alcohol al aplicarlo a la herida... esta opción me agradaba más... aunque me sentí tentada, me decidí por el Vicodin y el Vodka las sensaciones mejoran totalmente... tomé las dos cosas juntas... en esos momentos comencé a sentir mi corazón palpitar rápidamente, mi respiración se acortaba, empecé a sudar, todo se sentía bien, sentía como hacía efecto el Vicodin, poco a poco me estaba yendo, mi respiración cada vez más deficiente y mis ojos se cerraban sin motivo, tuve la necesidad de recostarme, basto poco tiempo para perder el conocimiento, no supe más de nada, recuerdo que todo era oscuro y tranquilo, aún se escuchaba la televisión a lo lejos, hasta que no sentí nada.


No desperté por 3 días y cuando lo hice solo lamente no haber logrado mi cometido.. Morir... Ahora tengo que dar explicaciones y varias visitas al terapeuta con el que no me sentiré cómoda hasta después de algunas sesiones... tendré que hablar si me obligan... probablemente lo intente otra vez...

1 comentario:

DAME UN PRETEXTO PARA REESTRENAR MI VIDA

¿Te gustaría oír mi historia? No tiene un final feliz pero, ¿Cuál de nuestras existencias lo tiene?

Estaríamos bajo una lápida si hubieramos tenido un desenlace afortunado.