
La razón de vivir es el amor, pero al final de éste comenzará el dolor trayendo consigo ganas de morir y fingiremos sonrisas que no tienen un origen real y las razones que valen la pena para seguir rompen su existencia en donde solo la amargura gobierna el alma, agrandando las heridas creadas por la ignorancia, el desprecio y la decepción; causadas por una persona que no sabe valorar el interior. Vestimos de negro ocultando el dolor, y ése es el origen del mundo en desilusión.
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