lunes, 1 de junio de 2009

Noches como esta...

Normalmente las discusiones a las que estoy acostumbrada son de día, pero ese sabado no fue ni un poco parecido a los que había vivido en los últimos tres años.
Alrededor de las 7 de la mañana me vi forzada a interrumpir mi sueño, mi mamá que no conduce sin que alguien se comprometa a estar todo el día con ella soportando sus histerias necesitaba de mi, así fue como inicio mi dia. El itinerario ya estaba listo, yo solo tuve que subirme al auto e idear unas cuantas notas de las que hablaría durante seis horas, hicimos tres diligencias de gran importancia, omitimos hablar al parecer ella no estaba de humor y yo no le dí importancia, si no hablábamos para mí era excelente. acercandose el medio día me dijo que esperaríamos estacionadas en la sombra a que mi hermana menor terminara un examen decisivo en su vida, no tuve opción asi que conteste que estaba bien, ahí estuvimos por dos horas hasta que por fin salió.
Al regresar a casa, me limite a comer, retocarme el cabello y arreglar un poco el desmadre de mi bolso. Salí toda la tarde, recorriendo lugares donde pudieras estar, no tuve éxito, me vi forzada a disfrutar de las maravillosas exposiciones visuales que acechan los numerosos museos de la ciudad, también visite algunas iglesias a sabiendas que no es lugar para buscarte, mi mente se enfocaba en ti y otras cosas.
Al meterse el sol regrese a casa, supuse erroneamente que era hora de descansar, según mi madre aun nos quedaba una diligencia por hacer, no pensé mas en ti. Cuando creí que ya era tiempo de descansar volví a equivocarme, justo en ese preciso instante a mis padres se les ocurre comenzar a discutir. No estuve muy al pendiente de la discusión como habría estado años atrás. El cansancio me venció pero no fue suficiente, durante toda la noche no pude evitar escuchar los gritos, insultos y uno que otro objeto caer. No me quedo más que mantenerme despierta, por si acaso se le ocurría a mi padre lanzar un golpe a la deriva, la discusion no llego a tal grado, no supe en que termino. Me encerre en mis pensamientos y con el Ipod a todo volumen trate de recordar lo bien que había estado mi día, ahí fue cuando me di cuenta de que no siempre se puede alcanzar la felicidad en todo explendor y todavía se te ocurre preguntar ¿Por qué no eres feliz?... Necesito que recuerdes que tú no me haces feliz... y no es tu culpa...

2 comentarios:

  1. ¡Hola! no te había leído. Gran omisión. Tus letras son compatibles a las mías. Te mando una palabra para crear un cadáver exquisito... "Sed".

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DAME UN PRETEXTO PARA REESTRENAR MI VIDA

¿Te gustaría oír mi historia? No tiene un final feliz pero, ¿Cuál de nuestras existencias lo tiene?

Estaríamos bajo una lápida si hubieramos tenido un desenlace afortunado.